Conjunto artístico

EL ALMA DE RODA

"Le oí decir a D. José Lemiñana, hoy cura de Roda, que había que restaurar el espíritu de Roda. Ahora que ya tiene orden en sus piedras, convendría infundirles algún hálito de vida. Mucho turismo le dedica ya sus ocios veraniegos con aire intelectual y variopinta. Los vecinos de Roda, los escasos moradores de Roda hacen cuanto pueden, prodigando simpatías y buen trato. Les ufana el merecido elogio, pero ven ensombrecerse la esperanza de un futuro que presienten día tras día con paso inexorable. Todo se perderá si sus casas se cierran, sus calles se invaden de soledad, sus plazas de silencio: todo se hundirá de nuevo, si Roda no recobra el aiento de sus gentes, la vivencia de sus fiestas, el murmullo de sus rezos.

Algo habría que hacer para que Roda no se muera. Algo habría que hacer para que Roda enfoque sin vacilar la nueva vida del progreso.....

Si el inquieto viandante encuentra en Roda el enigma de la sorpresa, al investigador y sabio cabría sumergirle en el clima de sosiego y preciso bienestar para el análisis. Roda, es todavía por sí misma, un foco de luz y de saber, y lo sería mucho más si refluyesen a sus alacenas, lo que de ella se ostenta o se archiva fuera, y más aún si la extensa comarca que presidió un día, le hiciese la merced de sus secretos, para que la cultura comarcana se alimentase, se elaborase y se difundiese."

MANUEL IGLESIAS COSTA. Epílogo del libro: RODA DE ISÁBENA. 1980