MONASTERIO DE ALAÓN

Santa María de Alaón

Debajo del pueblo, hacia el río. Un desvío señalizado a la derecha de la carretera del Valle de Arán conduce a las ruinas del monasterio y a la iglesia, que actualmente funciona como parroquial.

Iglesia de tres naves y tres ábsides semicirculares. Una serie de arcuaciones ciegas sigue todos los muros exteriores, incluso los ábsides, bajo un friso ajedrezado, más ancho en los ábsides norte y central. En los extremos de cada ábside hay también una lesena. El ábside norte se levanta sobre un zócalo y parcialmente el central también.

La nave central, más alta y ancha, tiene bóveda de cañón y las laterales de arista. Están todas divididas en seis tramos por arcos fajones que arrancan de pilares cruciformes, excepto en el tramo más cercano a los pies que lo hacen de columnas. Grandes arcos formeros dividen las naves entre sí.

Los capiteles, muy desgastados, están decorados con sencillos motivos vegetales y algunas aves (los de las columnas más cercanas a los pies).

Algún otro capitel muestra una cruz y decoración con bolas que también aparece en las basas de algunas columnas.

En el tramo de los pies en la nave central se sitúa el coro actual con sillería de madera y una tumba. En las naves laterales los espacios son usados como capillas.

Antes debió haber un coro cerrado en el centro de la nave, cercano al presbiterio. En los arcos formeros de los dos tramos más cercanos a la cabecera se ven sillares rotos, que deben estar en el lugar donde engarzaba la estructura del coro. También está alterados esos arcos en el lado sur por la construcción del púlpito barroco y la escalera, ya desaparecida, que le daba acceso.

Los ábsides se cubren con bóvedas de cuarto de esfera. En el centro de cada ábside hay una ventana de doble derrame, la del central resaltada por una arquivolta.

En el muro sur hay siete ventanas similares a las del ábside, tres que dan a la nave lateral y cuatro a la central, y en el frontis un ventanal más grande, de simple derrame, ornamentado con un friso ajedrezado.

La portada principal, al sur, está formada por tres arcos en gradación, enmarcados por dovelas y un friso ajedrezado entre ellas, sostenidos por dos columnas con capiteles con la decoración prácticamente desaparecida. En los años setenta del siglo pasado estas columnas no estaban, por consiguiente deben ser de construcción reciente. En la puerta metálica de cierre se lee 1910.

En el presbiterio, cinco peldaños más elevado que la nave, se conserva el pavimento original en opus sectile, que combina los colores negro, blanco y rojo formando dibujos geométricos y un pez con círculos (probablemente panes)

El pavimento de las naves es de cantos rodados con motivos geométricos. Debe ser de la época en que se eliminó el coro situado en el centro.

La elevación del ábside central permite albergar debajo una pequeña cripta, a la que se accede por escaleras desde ambos ábsides laterales.

Cubre la cripta una bóveda de cañón muy deformada que arranca directamente del suelo. Una ventana de derrame hacia el interior se abre en el ábside, cubierto con bóveda de cuarto de esfera.

La cripta tiene en parte los muros revocados y hay en ellos diversas cruces pintadas en rojo, además de una inscripción en rojo, en la arista de la bóveda, donde consta la consagración del altar por parte de San Ramón a San Pedro y San Pablo. El acta de consagración de la iglesia de Santa María por San Ramón es de 1123. Como en la inscripción de la cripta en ningún lugar se ve el año y como el mes tampoco coincide con el acta mencionada, no sé porqué todo el mundo da por supuesto que también era de 1123.

Junto a la ventana del ábside hay otra dedicatoria escrita en caracteres visigóticos y que, según Iglesias, está dedicada a los santos Nereo y Aquileo. Lo cierto es que yo no la leo.

Se conservan cuatro pilas, dos de agua bendita, una acanalada con pie y otra empotrada con decoración geométrica.

Y dos depósitos. Uno de ellos, situado en la capilla de los pies cercana a la puerta, es usado como pila bautismal.

El campanario de torre de planta cuadrada es del siglo XVII y está adosado al muro norte. Su aparejo es de mampostería. Muestra diversas ventanas de medio punto a diversas alturas: una en la cara este, cinco en la sur, dos en la oeste y seis en la norte donde está también la actual puerta de acceso. Fue restaurado completamente en 1999. Actualmente tiene campanas en las cuatro ventanas abiertas que dan al sur y en la superior de la cara oeste.

También el coro, separado de la nave por una barandilla de madera, a los pies debe ser de la misma época.

El aparejo de toda la iglesia es de sillares bien escodados, perfectamente alineados. Las cubiertas eran de losas hasta ser reemplazadas por losetas de pizarra en 2002.

En el siglo XVIII se blanquearon y pintaron los muros de la iglesia, dándole un aspecto barroco. Hace unos años fue restaurada por completo, suprimiendo una sacristía añadida que tapaba parte del ábside norte y la parte que se había sobrealzado en el ábside.

Procede de aquí un retablo con la Virgen y el Niño, de Pedro García de Benabarre (1479) guardado en el Museo Marés.

Se conserva un breviario del XIV y una custodia de plata de 1548.

La imagen románica de la Virgen de la O fue destruida en 1936 y sólo se la conoce por una fotografía del Archivo Mas de 1908.

Esta iglesia está declarada como Bien de Interés Cultural. Fue declarada Monumento Nacional en el año 1931.

Del monasterio sólo hay ruinas. El claustro ha sido excavado hace unos años y se han puesto al descubierto sus cimientos, a la vez que se han hallado diversas basas de su columnata.

Es paralelo al muro de la iglesia y aún son visibles sus encajes en el muro norte de la iglesia y una serie de arcuaciones en el muro de la sala capitular, conservada al este y usada como sacristía.

Antes sólo se accedía a él y a sus dependencias a través de un paso cubierto con de una gran arcada de medio punto dovelada, enmarcada por una arquivolta sobre impostas.

Ahora también se ha abierto la puerta que comunicaba con la iglesia en el muro norte de ésta. Es de arco de medio punto, formada por una doble arquivolta. Esta puerta estaba tapiada hasta las excavaciones realizadas recientemente en el claustro.

Una lápida empotrada ahora en el muro de la iglesia está dedicada a la muerte del conde Unifredo (970-979).

El monasterio primitivo está documentado desde el siglo IX. Corresponde a la del antiguo monasterio benedictino de Alaón de origen visigótico, citado en 806.

La primitiva advocación era a Santa María y San Pedro. Desde mediados del siglo X siguió la regla benedictina, que debió sustituir a las instituciones canónicas aquisgranenses. Entre los siglos IX y X el monasterio llegó a tener unos cuarenta miembros. Quedó en absoluta ruina después de la incursión de Abd-Al-Malik en 1006. Hacia el año 1078, el obispo Ramón Dalmau de Roda reorganizó el cenobio, según el modelo de Cluny, con monjes procedentes de San Victorián de Asán.

La consagración de la nueva iglesia fue en 1123. El período de máximo esplendor fueron los siglos XII y XIII. El monasterio fue incendiado por los franceses en 1642. En 1690 sufrió otro incendio, en este caso accidental. De nuevo fue saqueado por los franceses en 1809 y 1811. Antes de la desamortización (1835) aún quedaban el abad y cuatro monjes. Después, el abandono y la expoliación causaron la ruina del monasterio, si bien la iglesia se salvó al transformarse en parroquia de Sopeira en 1874.

En 1936 fue incendiada, quemándose también la talla ya mencionada de la Virgen y el "Cos Sant".

El "Cos Sant" era el cuerpo incorrupto del abad Benito Latras muerto en 1682 cuando asistía a Cortes. Se le tenía mucha devoción en la zona y todos cuantos pasaban por detrás de la iglesia arrojaban una moneda por la ventana de la cripta como homenaje.