ENTREVISTA
ENCUENTRO INTERNACIONAL DE EPIGRAFÍA MEDIEVAL

ACR Magazine 

Revista de la Asociación Cultural de Roda de Isábena

RODA Y SU CLAUSTRO: CADA LETRA ES ÚNICA

Entrevista a Vincent Debiais por Sonia Ballarín Alins. 

Publicada en la Revista de la Asociación Cultural de Roda de Isábena

https://www.acrrodadeisabena.com/?p=1

El claustro de la catedral de Roda esconde entre sus pilares y capiteles uno de los tesoros medievales más importante de Europa. Aquí son las inscripciones funerarias las que sustituyen a las esculturas que podemos encontrar en otras iglesias de la misma época. Es una joya numéricamente, 223 textos. No hay un conjunto en Europa en el que podamos encontrar tantas. En la Catedral de León hay constancia de 400 textos pero se conservan solo 70, realizados en un periodo muchísimo más largo, hasta el siglo XVIII. Los 223 textos de Roda, se conocen, todavía están aquí y son anteriores al siglo XIV.

Las inscripciones de Roda son bellas y ricas, pero lo que realmente supone un reto para cualquier estudioso es su número y la cantidad de información que contienen. ¿Cómo se gestiona tal cantidad de datos? ¿Cómo las tratamos? 223 inscripciones en el último recuento que suponen 2800 letras.

El equipo de investigación que se compone de siete personas procedentes de varias universidades francesas en el que participan Estelle Ingrand-Varenne (CNRS-Centre d'études supérieures de civilisation médiévale, Poitiers), Thierry Grégor (Université de Poitiers), Morgane Uberti (Ausonius, Université Bordeaux Montaigne), Anne Rauner (Université de Strasbourg), y Marie Fontaine-Gastan (Université Paris I), liderado por Vincent Debiais (CNRS-École des hautes études en sciences sociales, Paris), están desarrollando una labor de investigación con la intención de desentrañar todos los misterios ocultos tras las letras talladas por manos artesanas.

¿Cómo llegas a apasionarte por las inscripciones medievales? ¿Cómo llegas a Roda?

Son tres respuestas distintas. Primero te apasionas por la Edad Media, y construyes tu imagen de lo que entiendes como Edad Media. Puedes entenderla como una época oscura en la que los textos no son difundidos, en la que solo la Iglesia domina la escritura para explotar a los demás. Es una narrativa que se nos ha ido dando, pero no es así. Hay que ir al mundo real para darse cuenta de que la Edad Media que te gusta, la que quieres estudiar es un mundo lleno de escritura, con unas formas super diversas, y es un momento en que no se distingue entre la belleza de las formas artísticas y la belleza de la escritura.

La escritura está entendida realmente como una cosa bonita; tiene que ser bonita, tiene que ser eficaz, tiene que alcanzar su objetivo de comunicación, pero a la vez, tiene esta potencialidad estética. Lo vemos muy bien en códices muy prestigiosos, aquí en España, los Beatos, donde sabían escribir jugando con esta belleza. Pero se difunde mucho más y no se limita a los códices de lujo; está por todas partes con detalles o pequeños toques estéticos. Lo que me gusta a mi es lo bonito que puede resultar la escritura, que nunca abandona su objetivo de comunicación pero que siempre añade una carga de belleza. La encuentras también en las formas más sorprendentes de la escritura fuera del mundo manuscrito, en materiales durables, como la piedra, la madera, el metal, los tejidos. Aquí ves claramente que tal capacidad de jugar con las formas y la materia está por todas partes, y así llegas a la epigrafía, es decir la ciencia que estudia las inscripciones. La escritura epigráfica llegue a alcanzar el estatuto de forma con una clara dimensión estética. Aquí en Roda lo ves muy bien: la gente que escribió en el claustro durante toda la Edad Media ha jugado con las formas de las letras, las han estirado, las han entremezclado, las han cambiado totalmente en su estructura, para alcanzar formas bellas.

Más allá de la belleza de la forma, ¿hay algún tipo de función? ¿La estética persigue algún objetivo?

En este sentido, la escritura es casi como el arte durante la Edad Media. Tiene un objetivo final mas allá de lo práctico, tiene carga que va más allá de una belleza que nosotros encontraríamos gratuita o superficial. Lo bello es lo divino y adornar algo es hacerlo perfecto tal y como lo haría Dios mismo. El artista medieval coge la forma de la piedra que le ha dado Dios e intenta darle todo el brillo, todo lo bonito que ya contiene, porque todo lo que recoge el artista medieval es producto de la creación, por lo tanto, es perfecto ya, pero lo que se hace es que esta belleza salga de la materia y hacerla visible en el mundo. Con la escritura es exactamente lo mismo.

Hay muchas tradiciones en la Edad Media sobre la invención de la escritura, sobre quién inventó la escritura y por qué. Todas vuelven a los textos bíblicos y a las leyendas bíblicas apócrifas diciendo que las letras y el alfabeto es un producto de la creación divina también. Hay relatos carolingios que dicen que Dios inventa las letras, se las da a los ángeles y estos las llevan a las cuatro partes del mundo. Por lo tanto, hay algo más en la forma de la letra que una herramienta de comunicación, es algo más. En la cábala, por ejemplo, la letra es un instrumento de meditación, y aun que esta adopte formas distintas en la tradición cristiana medieval occidental, no desaparece nunca el valor numérico de las letras.

«El sistema de entendimiento del mundo medieval, a diferencia del nuestro, no distingue lo real de lo simbólico, lo histórico de lo poético, lo sagrado de lo profano»

De forma general, tenemos unos usos muy regulados de la escritura. No se puede escribir lo que quieras con la forma que quieras. Elijes un tipo de letra especial para hacer cada acto de escritura. El ejemplo más caricaturesco de esto se encuentra probablemente en la cancillería pontificia; al mandar ciertos tipos de documentos, se emplea ciertos tipos de letra, porque hay que emplear esta letra en este tipo de documentos para que sea válido; si escribes este tipo de documento con otra letra, no es válido. El sistema de entendimiento del mundo medieval, a diferencia del nuestro, no distingue lo real de lo simbólico, lo histórico de lo poético, lo sagrado de lo profano; todo eso son categorías antropológicas que al final intentamos plasmar en una realidad que mezcla todo esto para construir su propio mundo. El historiador más famoso de lo simbólico en la Edad Media, Michel Pastoureau, insiste en el hecho de que lo simbólico es solo una capa más de lo real, que es una forma muy bonita de decirlo. Es una capa más de la realidad, no es una cosa que se distinga de la realidad. Y con la escritura es exactamente lo mismo. Todos estos datos, todos estos aspectos, todas estas capas de la escritura: herramienta de comunicación, plasmación de un idioma, formas bellas, formas activas dentro del ritual... Todo eso se mezcla, y todo eso lo contiene la letra, no lo separa.

La escritura puede llegar a ser una manifestación de lo divino, que lo contiene todo. No hay que olvidarse que, tres veces en el Libro del Apocalipsis, Cristo en su regreso a la tierra dice, que es el alfa y el omega, no es solo una metáfora alfabética, es muy potente realmente como forma de expresarse. Es decir que la forma de escribir contiene lo que estás escribiendo. Me gusta decir que Dios, y especialmente en su manifestación bíblica entre Antiguo y Nuevo Testamento, es verbum et litera porque es a la vez, la palabra y la letra que permite pronunciarla, escribirla y transmitirla a través de la revelación. La cultura medieval se basa en una forma muy profunda de entender la escritura, y partiendo de esta base, cada vez que nos enfrentamos a un texto medieval escrito, esto está detrás y no es una especie de fantasía, o que queremos darle brillo a nuestro objeto de estudio.

Veamos un ejemplo. La palabra francesa maintenant (ahora) viene de teniéndolo en mano y se tiene encuentra en los diplomas y en las cartas para señalar que la primera forma de sellar o firmar un documento es teniéndolo en la mano, haciendo contacto entre lo escrito y el cuerpo - es una idea desarrollada por una de las medievalistas mas brillantes de nuestros días, Brigitte Bedos-Rezak. ¿Ves todas las implicaciones que lleva esto? Esta profundidad, que no es simbólica, que señala el aspecto absolutamente trascendente de la escritura, está presente en cualquier manifestación escrita y no lo podemos borrar, incluso en los grafitis. En la Edad Media se hacían muchos grafitis como forma muy espontánea de escritura. En un templo tan grande como San Marcos en Venecia, los dos primeros metros de altura de mármol de la basílica están cubiertos y recubiertos de grafiti con nombres pues desde la construcción de la basílica. No es una invención moderna y a los medievales les encantan los grafitis, en las mesas de altar por ejemplo cubiertas de los nombres de los difuntos.

¿Qué es lo que tiene el claustro de Roda que atrae tu atención?

Encuentras el claustro de Roda guiado por el corazón. La carretera de Bonansa a Graus es muy bonita, pero si no tienes que cogerla, no la coges, y te pierdes un montonazo de cosas bonitas en el paisaje y en el patrimonio. Yo vine aquí por primera vez sin tener ni idea de lo que había en el claustro de Roda, pero cuando empecé a interesarme por la escritura medieval, recordé lo que vi entonces. Empecé a leer y vi que quedaba mucho por hacer, no porque la gente no se hubiera interesado por Roda, sino porque las problemáticas de investigación habían cambiado. Hoy en día el estudio de la cultura escrita, y no solo de la escritura es un campo fuerte dentro del medievalismo; es una parte importante de la investigación. Antes estudiábamos las cartas, los diplomas, pero por lo que representaban como fuente histórica y no como objeto propio. Hoy en día, desde hace quince, veinte años, el estudio de la cultura que llevo a plasmar esos documentos en materiales manuscritos o epigráficos representa una tendencia historiográfica esencial. Cuando empecé a centrarme en esta documentación, el claustro de Roda era una especie de evidencia, había que ir para retomar el estudio. Porque básicamente, lo creas o no, y aunque parece perdido en medio del valle del Isabéna, este claustro es la mayor concentración epigráfica medieval de Europa; así es, no es una forma de decir, es absolutamente real. El claustro de Roda, es la mayor concentración epigráfica del occidente medieval.

«Encuentras el claustro de Roda guiado por el corazón»

¿Qué el lo que hace que Roda concentre tanta epigrafía?

Creo que la respuesta es doble. Primero porque conservamos el claustro de Roda y su documentación. ¿Por qué ha conservado la documentación cuando efectivamente es muy probable que otras instituciones lo hayan perdido, lo hayan cambiado? Primero porque el claustro, aun que haya sufrido muchas modificaciones, está aquí todavía mas o menos tal como se construyo. Segundo - y es una hipotesis bastante reciente que estamos formulando, es muy probable que una parte del claustro estuviese recubierto de yeso, en un momento determinado, y así protegido. Se ve muy bien después de la restauración, que cada vez que alteras la primera parte de la piedra, se hace más débil más frágil, y sabes muy bien el tiempo que hace aquí en invierno, el frio hiela la piedra y una vez que se ha alterado esta primera capa, va a saltar y a caerse. El hecho de haber protegido la piedra con una capa de yeso o con otro material, es posible que se haya conservado mas inscripciones que en otros sitios.

¿Por qué se escondieron así las inscripciones? Eso es muy difícil contestar a esta pregunta porque se desconoce la fecha de esta intervención. De forma general, es muy difícil determinar con certeza por qué los canónigos de Roda decidieron componer estas inscripciones en el claustro. Por lo que vemos a escala europea, este tipo de programa funerario se realiza cuando la institución tiene algo que reivindicar, que recuperar, que reforzar, que promover; algo de su historia que quiere manifestar. Lo que tenemos delante de nuestros ojos es un monumento funerario, es un monumento en el sentido de la palabra monumentum, algo digno de recordar, pero ¿por qué lo hacen? Para contestar a esto, hay que poner estas inscripciones en diálogo con la historia de Roda, porque sabemos que muchas cosas ocurren a finales del siglo XII, cuando pierde el estatuto episcopal, pero también ocurre a finales del XIII cuando se empieza a copiar de los documentos necrológicos de la comunidad. Nuestro trabajo hoy en Roda intenta determinar con precisión las fechas, los ritmos y la duración de la realización de este programa epigráfico. No se trata de poner fechas definitivas y seguras, sino de entender la dinámica general de la constitución de la colección epigráfica. La restauración reciente permite ver todas las alteraciones: ves que hay piedras que se han cambiado de sentido, se han girado, se han movido, se han retallado, pero ¿cuándo? De momento, esperamos poder establecer una cronología relativa, diciendo que esto viene antes, esto viene después, esto es una fase coherente, eso ha sido retocado...

¿Cuál es el objetivo de la investigación epigráfica que estáis realizando en Roda?

Queremos poder ofrecer a la gente de Roda que nos acoge y a la que tenemos mucho cariño elementos para entender lo que uno contempla cuando entra en el claustro. Queremos poder ofrecer un estudio sólido, explicito y ameno para que la gente sepa lo que tiene entre manos, que entienda que es una cosa única que hay que cuidar, dar a conocer y promover. Este objetivo de difusión del producto de nuestra investigación es absolutamente esencial, es una de las partes mas importantes de nuestro trabajo: devolver a la sociedad el conocimiento que la sociedad ha permitido que saquemos de nuestro patrimonio compartido.

Nuestro objetivo más interno es importante también. No tenemos tal concentración de inscripciones en toda Europa donde podemos probar métodos. Podemos intentar ir más allá de lo que sabemos o de lo que creemos saber. La cantidad de datos es tal que nos pone a prueba metodológicamente. Necesitamos inventar métodos nuevos, necesitamos pensar cosas nuevas, para poder entender mejor nuestro objeto de estudio que es Roda. Si conseguimos hacer algo con el material de Roda, ¡podremos hacerlo en otra parte!

2800 letras conforman las inscripciones. Hoy en día no parecerían tantas letras...¿Significa un alto grado de complejidad para ti a la hora de estudiarlas?

Es una pregunta muy interesante porque aquí pones los pies en el plato y el dedo en la llaga. Tenemos que entender que cada una de estas letras es única, porque puedes tener el mejor cantero del mundo, puedes tener el mejor scriptorium del mundo, cada letra producida antes de la imprenta es una letra única, y entonces no son 26 o 24 letras reproducidas a mogollón en el claustro, son 2800 gestos de escritura, 2800 movimientos de manos que las hicieron. Puede ser la misma persona, o varias personas, pero son acciones materiales, mecánicas, físicas que hay que estudiar. Uno de los desafíos es que no se puede comparar el claustro de Roda con gran cosa, así que hay que estudiar letra por letra lo que se hizo aquí y entender la forma de cada una de ellas en el panorama de la escritura contemporánea. Para llevar a cabo este estudio, lento, muy lento, medimos cada letra, analizamos las herramientas utilizadas, las posturas de las personas que las esculpieron, etc. Ponemos cada dato en un programa informático para determinar paquetes de letras y ver lo que nos dicen estas correspondencias. Con tantas letras y a ojo, no se puede llevar a cabo tal estudio. Y no se trata de acumular datos por el amor al arte sino de intentar determinar lo que socialmente significa este programa epigráfico en el claustro. ¿Quién escribe? ¿Cuándo? Por qué?

¿Se podrá saber, a través de las letras, cuantos maestros estuvieron trabajando?

Si estuviéramos en el 2000, te hubiera dicho quizá sí. Desde entonces, los análisis han permitido confirmar que el mismo copista es capaz de cambiar su forma de escribir en función de lo que quiere hacer. Un mismo copista de la Catedral de León por ejemplo cambia tres veces dentro del manuscrito su escritura porque esta copiando tres tipos de texto distintos. Lo que vamos a buscar en realidad son momentos especiales, señalados e importantes de escritura, y por lo tanto de conmemoración. Es decir, grupos de inscripciones que, aunque no tengan la misma letra, tengan una serie de criterios que permita decir que pertenecen a la misma dinámica de escritura, con motivos sociales o históricos. Es lo que me interesa, los momentos, las condiciones, las circunstancias, más que las manos; el humano detrás del gesto, eso debería ser nuestro trabajo siempre.

¿Cuál es la bibliografía que disponemos del claustro?

La bibliografía sobre las inscripciones de Roda era hasta hace poco muy escasa. Hace pocas semanas, la profesora Martín López, de León, publico un largo estudio epigráfico dedicado al claustro. Antes de esta publicación esencial, teníamos a Duran Gudiol como elemento fundamental. Hay que revisar esta publicación para compararla con el claustro después de las restauraciones y para matizar ciertas conclusiones, especialmente acerca de la figura del "Maestro de Roda" que piensa identificar en ciertas formas de letras. En la historiografía actual, se discute muchísimo el concepto de "maestro". El maestro de Roda no firma nada; técnicamente es un personaje hipotético. En cuanto a la edición de los textos, Daniel Vega, doctorando de la universidad de León, prepara el corpus de las inscripciones de la provincia de Huesca y ha trabajado sobre Roda; su tesis aportará muchos datos nuevos, eso es una suerte enorme para Roda.

¿Cómo planteaban la escritura: directamente con el cincel o preparaban un borrador previo? ¿Cuál era la mecánica?

La mecánica es muy diversa y depende mucho del tipo de inscripción que se hace. Aquí, por lo que hemos podido observar hay realmente un trazo previo a la escultura de la letras, y a veces un dibujo completo del signo cuando tienes unas formas bastante complejas y ves que el cincel entra y ya deja una forma perfecta. En todos casos, puede haber varias personas implicadas en la preparación de una inscripción. El génesis de una inscripción puede ser muy complicado: imagínate que se llega a tener lo que llamamos una "minuta" sobre pergamino, sobre papel o pizarra que contenga el texto que queramos pasar a cincel; puedes hay que pasarlo sobre la piedra como lo pintamos a punta seca, con carbón, con tiza, con piedra, con lo que quieras. Después hay que tallar lo que se pintó, y la calidad técnica de todo eso es diversa no es homogénea, hay cosas de muy alto nivel de ejecución y otras que son mucho más fáciles, hay otras que son un uso de la herramienta meramente práctico, es decir que tienen un cincel y no usan el cincel como tienen que usarlo, lo usan solamente para dejar una marca en la piedra. Los casos son muy diversos a escala del claustro. Por lo que estamos observando, la misma "mano" llega a tener usos muy diferentes de las herramientas cuando "manos" distintas parecen usar el mismo cincel... ¡Quedan muchas incognitas!

Menos mal que existen los programas informáticos que puedes ponerle un montón de variables, porque si tuvieras que analizar los datos...¿Todas las inscripciones son funerarias?

Todas son funerarias.

¿Qué historias hay detrás de las inscripciones?

Si, las inscripciones son muy cortitas, y dan básicamente un elemento funerario más bien obituario: dan una fecha de muerte, con la excepción de dos o tres en todo el claustro que mencionan que estos difuntos han dado bienes a la comunidad de Roda, para celebrar el aniversario de la muerte todos los años de forma perpetua. Estas inscripciones plasman en la piedra documentos que podríamos eventualmente encontrar en los archivos con forma de testamentos, por ejemplo.

¿Los canónigos no tenían un índice en el que recogiera las solicitudes de estas personas para que les hicieran las inscripciones?

Como muchas instituciones eclesiásticas durante la Edad Media, Roda tiene un libro necrológico que conservamos en parte en una copia hoy conservada en el archivo de la catedral de Pamplona. Encontramos en este manuscrito a ciertos personajes citados en las inscripciones. Este libro compila por fecha a los difuntos por los que la comunidad tiene que rezar, señalando a veces los dones hechos para cumplir estas celebraciones. No todas las inscripciones tienen vinculo con el obituario de Pamplona y por lo tanto muchos de los difuntos no se conocen fuera de su mención en las inscripciones. Con mucha frecuencia hay que plantearse que lo que tenemos delante de los ojos es la única huella en la historia que tenemos de estas personas. Cambia todo en cuanto a la importancia documental de estas inscripciones, ¿no? Eso, lo perdemos de vista a veces por la Edad Media, porque es muy poco frecuente que la documentación epigráfica ofrezca los únicos datos que tenemos sobre un momento, una institución o una persona; con la epigrafía romana, momento por el que a penas conservamos documentos fuera de las inscripciones, las cosas son distintas obviamente. Si tenemos para la Edad Media tanta documentación escrita y tantos manuscritos, ¿para que estudiar estas piedras, con sus dificultades? Se pensó durante mucho tiempo que la documentación epigráfica recortaba la documentación diplomática o libraría, que la duplicaba, que hacía referencia a ella y por lo tanto que su interés era limitado al no tratarse de una documentación original. En realidad, no hay correspondencia entre la documentación epigráfica y las otras fuentes de la historia medieval; obedecen siempre a dinámicas de memoria o de comunicación distinta, y por eso conviene estudiar todos los tipos de documentos escritos.

La restauración, ¿En qué os ha ayudado o facilitado el trabajo?

Nos está ayudando muchísimo para establecer con precisión el contenido de ciertas inscripciones o las formas de algunas letras. Pero sobre todo nos está cuestionando mucho acerca de la localización y la posición de las inscripciones en su lugar original. Nos confirma que todas estas inscripciones son del claustro; estaban aquí en el momento de su escritura, se esculpieron aquí y estaban hechas para estar en el claustro, tal como están ahora. Lo que no sabemos, es si están en su localización exacta, si tal piedra ha sido cambiada de arco y las restauraciones, al enseñarnos todas las secuelas de las transformaciones sucesivas, nos estás planteando muchas cosas acerca de la cronología. Nos damos cuenta ahora que la forma de los arcos y la posición de las piedras han sido modificadas; los arcos no tienen el diámetro que tendrían que tener y las piedras que acogen las inscripciones se retocaron para adaptarse al nuevo tamaño de los arcos. Si se confirma esto, implica que hay que encajar una fase intermedia del claustro con un numero de arcos distinto, y una organización de las galerías modificada... La hipótesis en la que trabajamos actualmente es la siguiente: en un momento que queda por fechar en la historia del claustro, se modifico el tejado de las galerías y se desmontó y remontó parte de la sillería; durante estos cambios, se desplazaron ciertas inscripciones con recortes en la superficie de escritura. Por lo tanto, si el monumento epigráfico de Roda en su conjunto parece coherente, la disposición de las inscripciones la una con respecto a la otra, y por lo tanto sus relaciones de parecido y de sentido, no puede asegurarse por completo. No se trata de una cuestión de fechas, sino de entender como se concibió a lo largo del tiempo este conjunto. ¿Se ha pensado como una cosa dinámica y cambiable? ¿Siempre se ha respetado este tipo de monumento? ¿Nuestra idea de patrimonio, sagrado e intocable, es conforme a la idea que presidió a su construcción? Son preguntas mayores...

Supuestamente, ¿Podría haber habido un claustro previo...?

O el mismo, pero con otra distribución.

¿Puede ser que en alguna razzia musulmana se quemase?

No hay indicaciones de esto. Cuando lo ves así, no consigues encontrar huella de una destrucción, es realmente como si se hubiera desmontado y remontado para cambiar algo, como la altura por ejemplo de las bóvedas.

¿Puede ser que acabemos teniendo una visión del claustro totalmente diferente de la que tenemos ahora? ¿Es trasladable el concepto de la creatividad y la innovación a los maestros medievales?

Nuestro entendimiento de las formas en general esta basado en un entendimiento progresista de la historia, eso es muy occidental, muy nuestro. Solemos partir de un estado cero y las cosas mejores sustituyen a las cosas arcaicas que ya no son operativas y que hay que cambiar, y es el producto del genio humano haber conseguido sustituir cosas buenas a cosas que ya no funcionan. Este entendimiento es muy Darwinista, por una parte, lo que no es grave, pero realmente tapa una parte de la historia de Occidente que es el dialogo permanente entre tradición y creación. No se emplea siempre una formula nueva porque encontramos la precedente obsoleta o arcaica; podemos emplear una forma nueva, porque la forma nueva corresponde a lo que queremos hacer. Si nos olvidamos de esto, si suponemos que los arquitectos, los escultores, los copistas, tienen en mente el catalogo de las formas que las preceden y el catalogo de todas las formas que van a venir después de ellos, que ya no se han inventado todavía, creamos una visión de la historia que no existe. Hay que pensar que el tiempo puede fluir en sus accidentes y acontecimientos sin ser sometido exclusivamente al progreso. La creatividad, la transcendencia, la eficacia y lo práctico actúan plenamente en la creación de formas nuevas. El concepto de elección es esencial; cuando proyectamos la noción de progreso sobre la historia de las formas, sin querer hacerlo, con buena voluntad, lo que hacemos es que les quitamos la libertad de decidir a los que nos han precedido - no decidieron, evolucionaron, y eso no es así. Pensar todo en términos de progreso y de evolución impide ver que la innovación puede ser producto de una elección y no solo de un progreso tecnológico, y eso es importante tenerlo en cuenta. Aquí en Roda es evidente, si las formas de las letras nos suponen tanto problema a la hora de analizarlas, es que desafían una genealogía clásica tremendamente fija de las letras, escapan a tales categorías y resultan totalmente indomables, porque quien quiere escribir de una manera lo hace y es interesante pensar que a lo largo de la historia de la Edad Media, no se codificó nunca el uso de las escrituras, no tenemos ningún tratado que dice "eso lo escribirás así".

Así cada uno aportaba su maestría ...

Su maestría y cosas que a veces no tienen nada que ver con el genio y la maestría: los accidentes, lo aleatorio, lo fortuito. Hay que devolver a las mujeres y a los hombres de la Edad Media, una forma de libertad de elección que tenían y que se manifestaba especialmente en producir formas, sean artísticas o gráficas.

Según el Apocalipsis ..."Dios reconocería a los suyos a través de un nombre escrito en una piedra blanca que es como el corazón" ¿Cuál es la importancia del nombre?

Vengo de una tradición historiográfica que es la antropología histórica, es decir, volver a poner dentro de cada elemento histórico, cultural, patrimonial, a la figura humana que la produjo y que la vivió entonces. Nunca perdamos de vista que estos objetos no existen solos. La inscripción no existe sin algunas decisiones intelectuales, materiales, tecnológicas y económicas. El difunto está presente en la inscripción a través de su nombre; alguien decidió plasmar su identidad en la piedra, y lo hizo con sus medios técnicos. Alguien paseó por estos arcos y leyó la inscripción, rezó por el difunto. Pensar en este alguien nos obliga a volver a esta dimensión antropológica de la Edad Media. Esta dimensión es fundamentalmente teológica, es una antropología vinculada en carne y hueso a la teología cristiana y decir esto no es reivindicar una forma de clericalismo histórico; es realmente poner el hombre donde está, y el hombre medieval donde está en el pensamiento formal, filosófico; es poner al hombre en un mundo cristiano regido por el plan de Dios, que otorga por principio la libertad de hacer y de crear.

Unos copistas, al acabar los manuscritos han copiado, dan su nombre en un pequeño poema que llamamos "colofón", diciendo que, con el frio que hacía en su monasterio, han pasado dos o tres años copiando la Biblia y han sufrido, los dedos les han crujido, pero de la misma manera que la piel de Cristo sufrió durante la pasión, ellos han sufrido; que la tinta que han depositado sobre la piel del animal es la sangre que fluyo en la piel de Cristo crucificado. La profundidad que describen de este trabajo manual, de esta realidad técnica y espiritual a la vez, es inseparable de la escritura; ven una sola mirada lo trascendental, lo simbólico y lo real. Puede resultar una visión muy poética de unas tareas mecánicas, pero lo es si cogemos la palabra "poesía" en el sentido medieval: la poesía es creación, crean con libertad.

Una de las nociones que está muy de moda entre los medievalistas es la de "experiencia". La noción de experiencia es fundamental para entender todo eso, porque invita a pensar el mundo en "signos y sentidos" si seguimos a los teólogos medievales. Es decir, en signos que ves, qué hueles, qué tocas, y cómo los recibes y los transformas en conocimiento. Sé que todo esto suena muy bonito, muy "new age" pero esta dimensión antropológica está muy presente si nos dedicamos a pensar el mundo tal como lo pensaron las mujeres y los hombres de la Edad Media, con sus dimensiones teológicas, transcendentales, filosóficas y estéticas.

La posición de la inscripción (poniente o sol saliente), ¿Tenía algún tipo de connotación? ¿Era escogida por aquellos que querían tener su inscripción funeraria tallada?

Es muy difícil establecer una jerarquía por espacios en el mundo epigráfico, pero estar cerca de la iglesia probablemente era algo importante.

Sabemos que en la iglesia estar a la derecha o a la izquierda es muy diferente, la "polarización" es muy fuerte. El espacio sagrado en general, la iglesia especialmente, se piensa en términos de polos, alrededor de los que se articulan las cosas y los actos. El espacio medieval, el concepto tal como lo establecen las ciencias naturales y la teología, más que un espacio geométrico es un espacio articulado. Lo que cuenta son los lugares; el espacio esta compuesto por lugares, y lo que cuenta es la articulación entre un lugar y otro. El espacio importante, por ejemplo, para un enterramiento es la entrada a la iglesia o la entrada al coro porque es un espacio de transición en el que está articulación es muy visible; la puerta es importante, la ventana es importante, la caída de los arcos, porque desde un punto de vista puramente dinámico es donde hay peso y donde hay ligereza. En los testamentos del siglo XIII-XIV dicen "quiero estar enterrado aquí" porque saben que tienen el banco de la familia aquí. Luego están las personas que dicen que quieren estar enterradas en medio del paso para que su cuerpo este pisado y su alma se eleve más rápido.

Entrevista a Vincent Debiais por Sonia Ballarín Alins.

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