A MODO DE PRÓLOGO


En lo que va de siglo el acervo cultural rotense va suscitando interés creciente. No creo exagerado afirmar que en su conjunto, ha adquirido por méritos propios, puesto de honor en el contexto del patrimonio universal.

La cultura medieval del Alto Aragón y Pirineo Central tiene en Roda de Isábena uno de sus máximos exponentes y es punto de referencia ineludible para un conocimiento adecuado de aquella en momentos de sumo interés y gran oscuridad.

Si permanece entre tinieblas sin disipar todavía el cometido de Roda antes de su erección como sede episcopal ribagorzana en 957, está fuera de discusión la eficacia de su protagonismo en la promoción socio cultural dentro de su área de influencia a partir de aquella fecha y por un periodo que abarca unos tres siglos más o menos.

Juntamente con Jaca, cuyo despertar como centro de iniciativas en manos de la dinastía aragonesa, es algo posterior, representan los dos únicos núcleos de irradiación religiosa al más alto nivel con que cuenta el Reino de Aragón en sus tentativas de hacer frente al expansionismo musulmán por estas tierras.

Es por ello que, si siempre será útil cualquier esfuerzo de divulgación que contribuya al conocimiento del tema, el recurso a su historia y documentación se hace indispensable a la hora de querer dilucidar determinadas cuestiones de índole socio religiosa en el país durante aquel periodo.

Manuel Iglesias Costa

         Tomado de su libro "Roda de Isábena"